En la provincia de Almería hay alrededor de 1.200 hectáreas de invernaderos dedicadas al cultivo de la berenjena, una planta que posee tallos fuertes, hojas grandes y flores moradas. De ella nace un fruto que generalmente son largos, aunque también pueden alcanzar una forma ovalada. Esta hortaliza está llena de una carnosa pulpa blanca que es comestible y dentro de la cual se encuentran algunas semillas blandas que no es preciso eliminar.
La berenjena está cubierta por una piel tersa de color violeta, aunque también podemos encontrar berenjenas que se diferencian por su color que va desde el blanco y el morado hasta el negro, al igual que también se distinguen por su tamaño berenjenas ‘largas’ y ‘cortas’. La que más se cultiva en nuestra provincia es la berenjena negra que destaca por su sabor suave y cuya temporada se prolonga hasta principios del otoño, aunque las mejores se encuentran en mayo y junio.
La berenjena o bandingan como etimológicamente la llamaron los árabes, es originaria de zonas tropicales y subtropicales de Asia, aunque se cultivó en la India, Birmania y China. Hacia el año 2.001 a.C. los egipcios la producían en sus tierras, desde donde fue introducida en la Edad Media a través de la Península Ibérica y Turquía, extendiéndose por la zona del Mediterráneo y por el resto de los países europeos, donde se convirtió en una de las verduras preferidas de Luis XIV. En España se consumía ya de manera habitual en el siglo XVI, pero antes había sido utilizada para realizar ungüentos que combatían inflamaciones cutáneas y quemaduras. Alcanzó también gran reputación en las cocinas del Medio Oriente, de Turquía y de los países balcánicos, en los cuales la gastronomía otomana ha dejado muchas huellas.
La berenjena, de la familia de las solanáceas a la que también pertenecen la patata, el pimiento y el tomate, posee muchas variedades nutritivas que aportan al organismo altos niveles de fósforo, hierro, potasio, calcio y energía. Su contenido en proteínas y en glúcidos es muy bajo pero es un alimento muy indicado para los diabéticos. Es un fruto rico en vitaminas A, C y ácido fólico. Se le atribuyen propiedades diuréticas, laxantes y relajantes. Cocinada con muy poca grasa, la berenjena beneficia a personas afectadas con artritis y gota. También se puede preparar asada, cocida, frita, rebozada y rellena de carne.
El calabacín es originario de América. Las dos subespecies más reconocidas son: la pepo, de frutos de gran tamaño, esféricos u oblongos, de color amarillo o anaranjado, de agradable sabor dulce; y la ovifera, que proporciona frutos medianos de forma variable, y por otro lado, el conocido como minicalabacín no constituye una variedad especial, sino que se trata de un calabacín que se recolecta muy temprano. Aunque el calabacín pertenece a la misma especie botánica que la calabaza, presenta características propias.
Está formado principalmente por agua, hidratos de carbono en mayor cantidad que en la calabaza, y una baja proporción de lípidos y proteínas. Asimismo, el consumo esta hortaliza supone un aporte moderado de fibra. En cuanto al aporte vitamínico destaca la presencia de folatos y pequeña cantidad de vitamina C. A diferencia de la calabaza que es muy rica en betacarotenos (provitamina A), el calabacín apenas contiene. De minerales, destaca su contenido en potasio y pequeñas cantidades de magnesio y fósforo.
Almería es una excelente productora de esta hortaliza que desde el punto de vista del agricultor se caracteriza por ser de fácil crianza gracias a la escasa inversión que hay que hacer para su obtención. En los últimos años dos han sido los factores que han influido negativamente en el desarrollo de este tipo de plantación. Por un lado el Virus de las Venas Amarillas ha tenido una influencia negativa en su rentabilidad. Por otro lado la competencia de países norteafricanos ha puesto en duda la rentabilidad del calabacín almeriense. El calabacín es un elemento fundamental de la cocina mediterránea donde es usado de muchas y diferentes formas, a la plancha o en parrillada de hortalizas es un auténtico manjar, pero de la mejor forma que se consume es en convertirlo en la famosa crema de calabacín que lo han hecho tan exquisito.
El cultivo del espárrago verde se plantea como alternativa para aprovechar aquellos terrenos que están abandonados a consecuencia de la crisis de la agricultura del interior de la provincia. En el año 2000 comenzaron las primera iniciativas locales para poner en marcha parcelas experimentales de esta hortaliza. Debido a los buenos resultados económicos y productivos el aumento de superficie dedicada a este cultivo ha sido espectacular en los últimos años. Los agricultores se han sentido atraídos por las posibilidades de exportación, como producto para consumo en fresco, por su producción en unas fechas del año que no son posibles de conseguir en otras zonas del territorio nacional y europeo, lo que permite entrar sin competencia en los mercados, con dos meses de antelación respecto a otras áreas productoras.
La precocidad se consigue gracias a la buena climatología invernal, que se ayuda de la protección del cultivo mediante macrotúnel o invernadero túnel. Este forzado del cultivo, favorece una producción temprana, que consiste en mantener el cultivo con plástico durante el tiempo que dura la recolección, mientras que el resto del desarrollo del espárrago se mantiene al aire libre. Las características de los suelos donde se cultiva y la buena calidad del agua hacen que el espárrago de Almería sea uno de los más exquisitos de toda España.
Este nuevo cultivo está contribuyendo favorablemente a la economía de los pueblos del interior de la provincia, y concretamente a la comarca del Medio Andarax y Bajo Nacimiento. Alhama de Almería, Nacimiento o Almócita son algunos de los municipios que están apostando por el cultivo de este producto. Además, los espárragos verdes no son sólo una alternativa rentable a otros cultivos, sino que además es una hortaliza de calidad altamente contrastable.
El Ayuntamiento de Terque comienza implantar los cultivos de espárrago en su municipio
Las plantaciones de espárragos son un soplo de vida para la agricultura del municipio de Terque que ha visto perder su valor agrícola centrado sobre todo en el tradicional cultivo de los parrales, ya inexistentes en esta zona. De esta manera, el ayuntamiento de este municipio situado en la Cuenca Medio del Andarax ha puesto en marcha la plantación de espárragos en una finca de tres mil quinientos metros cuadrados. Se ha elegido este vegetal debido sobre todo a que éste se adapta perfectamente a las características de las fincas que hay en el municipio y que tradicionalmente estaban dedicadas al cultivo de la uva.
“Los ciclos de los espárragos son cortos, además no necesitan una inversión elevada, pero sin embargo la rentabilidad obtenida si es alta lo que lo convierten en un vegetal idóneo para este pueblo”, explica Baldomero Cadenas, alcalde de Terque. La puesta en marcha de esta plantación ha conseguido también la incorporación de la mano de obra femenina a la agricultura en este municipio. Este año ha sido la primera vez que se ha recolectado la cosecha de espárragos en Terque. El año próximo se espera que la recolección sea el doble que la obtenida este durante esta temporada, ya que, el espárrago es su tercer año cultivado es cuando obtiene una producción máxima.
El sector de la uva perdió importancia debido a la profunda crisis que atravesó, que provocó el desencanto de los agricultores que dejaron de contemplarlo como un medio de vida por su escasa rentabilidad. Por otro lado, los cítricos constituyen otra tímida presencia de la agricultura en Terque, en la que sobre todo se cultiva la variedad de naranja Castellana.
En estas dos actividades se resume la producción agrícola en la cuenca media del Andarax, a la que desde el verano de 2002, momento en que se inició la plantación, hay que sumarle el cultivo del espárrago. Del mismo modo, los agricultores de Terque para acelerar la producción de espárragos verdes durante los meses de octubre, noviembre y diciembre colocan unos túneles de plástico que son retirados a principios de marzo, quedando la planta al aire libre y en perfectas condiciones de desarrollo. Una vez que acaba el verano se produce a la siega y se espera que las plantas de espárragos vuelvan a crecer.
La popular judía verde o planta leguminosa papilonácea, de tallos endebles de tres a cuatro metros de longitud, se cultiva en muchas regiones de España incluida la provincia de Almería. Aquí, la producción de este fruto corresponde a distintas variedades entre las que se encuentra la judía verde, la perona larga, perona roja y strike negra. La primera de éstas es aquella que tiene un verde más oscuro, es más alargada y sus frutos son redondos. La judía perona se caracteriza por tener un verde más intenso y porque sus frutos son tiernos y aplastados, al igual que la variedad roja. Y por último encontramos la variedad strike negra que tiene menor presencia en el campo almeriense ya que las dos primeras son las más demandadas por los consumidores.
Al igual que cualquier otra hortaliza la judía tiene un elevado aporte vitamínico, así como distintas propiedades beneficiosas para el organismo. Según un informe elaborado por Cajamar y la Universidad de Almería en septiembre de 2003, las judías son las verduras con más proteínas y ricas en fibra, lo que las convierte en uno de los alimentos más energéticos y sanos que podemos encontrar en el mercado prácticamente todo el año (de septiembre a junio). Del mismo modo, la judía tiene concentraciones elevadas de vitamina C y de minerales tales como el calcio, el magnesio y el fósforo. Estas características encontradas en las judías y por ende en la mayoría de las hortalizas de Almería se deben a la personalidad propia de la variedad cultivada, así como, al cuidado de la producción, que hace que ninguno de estos aportes desaparezcan del campo de nuestra provincia.
El origen de este fruto está en el año 2000 a.C. que ya se cultivaba la “Paseolus vulgaris L”, es decir, la judía verde, en el valle del Nilo. A España llegó con las expediciones de comienzos del siglo XVI. Posteriormente se difundió desde nuestro país al resto de Europa, y en la actualidad su cultivo está extendido por todo el mundo. Esta hortaliza es muy digestiva y tiene un efecto diurético y depurativo; asimismo, es muy eficaz combatiendo la diabetes y ciertas enfermedades estomacales.
El sector hortofrutícola de Almería aporta a la producción mundial de lechuga la friolera de 130.393 toneladas repartidas en las más de 5.400 hectáreas de invernadero de cultivo de esta verdura que se ubican en la zona del levante de la provincia, concretamente en el municipio de Pulpí. La lechuga se caracteriza por ser una planta de tallos cortos, hojas verdes brillantes sin espinas, de las cuales las superiores suelen ser más ovaladas y redondeadas que las inferiores. La lechuga o como se la conoce científicamente Lactuca Sativa L tiene numerosas variedades. Iceberg, Romana que es la lechuga común y corriente y la Baby que es la que más se produce son algunas de las que goza el sector de Almería.
La lechuga es un alimento que no debería faltar en nuestras mesas habitualmente debido a su bajo contenido en grasas y en hidratos de carbono y su alto contenido en agua, lo que le proporciona un poder calórico de tan solo trece Kilolcaloría por cada cien gramos. Resulta muy adecuada para dietas de adelgazamiento. Almería también tiene una excelente producción de Col de 7.600 toneladas por campaña. Las hojas tiernas y saludables son el signo de distinción de este producto en el sector almeriense. Deben comerse o utilizarse poco tiempo después de la recolección. La Col es de la familia de las convolvuláceas de hasta dos metros de longitud con tallos trepadores y hojas de hasta cinco centímetros.
Por otro lado, la extensión de cultivo de Brócoli y Coliflor también se realiza en Almería con trescientos veinte y ciento sesenta hectáreas respectivamente produciendo entre ambas más de 3.400 toneladas al año. Todas estas hortalizas poseen excelentes propiedades actas para mejorar la salud de las personas, de hecho la coliflor y la lechuga junto con las acelgas, las espinacas y las cebolletas son beneficiosas par la prevención del cáncer. Éstos son activos inductores de las quinona reductasa (NQO1), una de las principales enzimas desintoxicantes del organismo que participan en la metabolización de productos cancerígenos según un estudio del departamento de farmacología terapéutica de la Facultad de Farmacia de Barcelona.
El pepino es una planta herbácea anual de la familia de las cucurbitáceas, con tallos blandos, rastreros, vellosos y de dos a tres metros de longitud con hojas pelosas y frutos pulposos, cilíndrico que va desde un color verde claro, pasando por un verde oscuro hasta alcanzar un color amarillento cuando está totalmente maduro, aunque su recolección se realiza antes de su madurez fisiológica. Interiormente el pepino tiene un color blanco, con multitud de semillas ovaladas y puntiagudas por uno de sus extremos.
Dependiendo de la variedad cultivada encontramos el pepino largo o también llamado “pepino de Almería”. Éste posee cualidades de presencia y sabor, que le diferencian notablemente del resto de pepinos. Con un sabor más suave, además es mucho más largo (treinta o treinta y cinco centímetros) y recto, de color verde oscuro y piel lisa y suave. Además, es un alimento digestivo, que aporta vitaminas y minerales, un excelente tónico refrescante para la piel. Esta clase es una de la más consumidas debido a que las excepcionales condiciones de cultivo de Almería, otorgan a su pepino una personalidad propia, ya que, es el que más sol recibe durante su proceso de formación lo que le da un sabor único.
Por otro lado también está el pepino medio largo “tipo francés” que posee una longitud media (veinte o veinticinco centímetros), un color verde oscuro y suelen ser frutos muy uniformes. Nace de una planta vigorosa, precoz y abierta, de floración femenina y su cultivo está adaptado tanto a al aire libre como al invernadero.
Otra variedad es el pepino corto y pepinillo “tipo español”, éste es un fruto pequeño con una longitud aproximada de quince centímetros, de piel verde brillante algo más claro que el pepino “tipo francés” y rayada de amarillo o blanco. Se utilizan para consumo en fresco o para encurtido, en este caso recolectándolos más pequeños.
Otra clase de pepino menos extendido es la variedad de “pepino americano” de color verde oscuro y con un tamaño de veinte por seis centímetros. Este tipo presenta una gran adaptabilidad tanto para el cultivo al aire libre como para el invernadero.
Haciendo un poco de historia vemos que el pepino, denominado “Cucumis Sativurus L” lo cultivaban desde hace más de cuatro mil años los antiguos pueblos orientales del Asia Tropical. De esto podemos deducir que el pepino ha estado presente en la dieta alimenticia de innumerables culturas y que se ha convertido en una de las hortalizas más cultivadas por el ser humano desde hace siglos, hasta nuestros días.
Respecto a sus propiedades nutritivas hay que destacar su alto contenido en agua, por lo que es altamente refrescante e hidratante, ayudando a eliminar líquidos y a combatir la celulitis; aporta al organismo vitamina C, favoreciendo la recuperación de la piel y es útil contra el acné; así como Riboflavina, esencial para la salud de las personas. Es extremadamente pobre en grasas y en hidratos de carbono y azúcares, por lo que su consumo es recomendable para las personas que quieran perder peso. Del mismo modo, puede ser consumido sólo, crudo en ensaladas, en gazpachos, cremas o incluso en recetas cocinadas.
El pimiento es una de las hortalizas que más se produce en la región de Almería, con más de 8.500 hectáreas destinadas su cultivo y con un volumen de producción de 310.000 tm por campaña. Aunque no es el producto que más toneladas genera al cabo del año, lugar que corresponde al tomate, su precio lo ha hecho gran protagonista de la factura final, debido a que en invierno apenas tiene competidores ya que las bajas temperaturas típicas de esta estación no permiten su producción en muchos puntos del mundo.
En Almería existen tres tipos principales: California, Lamuyo, e Italiano. A estas variedades se suma el pimiento picante, que tiene menor presencia. El pimiento “estrella” es el California que se caracteriza por su tamaño ya que es un fruto corto, con tres o cuatro cascos bien marcados y de carne gruesa. Éste es muy valorado en los mercados norteamericanos y canadienses. El tipo Lamuyo o más conocido como pimiento morrón es un fruto largo y cuadrado de carne gruesa que está presente en una parcela extraordinaria en el mercado nacional. El italiano es alargado, estrecho, acabado en punta y de carne fina y su sabor dulce los distingue de los demás pimientos. Todos se consumen tanto en verde, como en rojo y amarillo.
Entre las propiedades nutritivas del pimiento destaca elevados niveles de carbohidratos y lípidos así como potasio. Del mismo modo, esta hortaliza posee cantidades altas de vitamina C en sustancia fresca sobre todo en la variedad California amarillo y naranja. En general, los pimientos coloreados y maduros, son ricos en esta vitamina. Además, según las últimas investigaciones realizadas por Cajamar y la Universidad de Almería sobre la composición nutricional de nuestros productos los pimientos tienen cantidades importantes de neoxinantina y luteína, consumo proporciona un efecto protector sobre la agudeza visual, al hacer reducir los daños oxidativos a la retina y lentes. También tiene una importante cantidad de carotenoides, entre los que se encuentra la zeaxantina que no aparece en ninguna otra.
Este alimento está presente en todas las cocinas del mundo debido a su versatilidad a la hora de prepararlo. Lo podemos encontrar asado, frito, en salsa, rebozado, como guarnición en suculentos platos, en ensalada o en conserva junto con el tomate, una práctica muy extendida en Almería, concretamente en la zona de la comarca del Almanzora como es el caso de la famosa “fritá de Suflí”.
El pimiento es originario de la zona de Bolivia y Perú, donde además de Capsicum Annuum L, se cultivaban al menos otras cuatros especies. Fue atraído al Viejo Mundo por Colón en su primer viaje (1493). En el siglo XVI ya se había difundido su cultivo en España, desde donde se distribuyó al resto de Europa y del mundo con la colaboración de los portugueses. Su introducción en Europa supuso un avance culinario, ya que vino a complementar e incluso sustituir a otro condimento muy empleado como era la pimienta negra.
De todas las hortalizas cultivadas en los invernaderos de Almería el tomate es la que mayor presencia tiene. En general, es un fruto redondo, rojo, de pulpa consistente con numerosas semillas algo aplastadas y amarillas, y de piel tersa y brillante. Desde su origen hasta hoy el tomate ha generado una gran cantidad de variedades con formas, tamaños, sabores y hasta colores diferentes. Podemos cuantificar unas quince tipologías de tomate, de éstas, el noventa por ciento del que se produce en Almería es de tipo Estándar, Rama y en Verde. El tomate en rama es muy valorado por su sabor y textura y por sus elevadas propiedades de conservación. Del mismo modo, suele tener la piel fina. Por otro lado, el tomate verde se caracteriza por un color poco intenso, con pulpa dura apropiado para las ensaladas.
Además, se cultivan otras variedades más especializadas como el tomate tipo Cherry, Cocktail, más redondo el primero y más ovalado el segundo, pero ambos caracterizados por un tamaño menor y por un sabor afrutado, se emplean como elementos decorativos en la preparación de platos distinguidos. El tomate Raf que tiene un excelente sabor y un dulzor imposible de encontrar en las demás variedades, debido a la resistencia de este vegetal a la sanilidad, en zonas productivas con aguas de mala calidad como es el Levante almeriense se han conseguido cultivos con muy buenos resultados, y unos frutos con un sabor y unas características organolépticas beneficiosas para la salud.
El tomate de Pera, que su nombre indica tiene forma de esta fruta y está destinado para las conservas debido a su intenso sabor y sobre todo a su aroma. Dentro de la extensa rama de variedades que ofrece esta hortaliza también se cultiva en la zona almeriense el Toscanella y el tomate Beef.
El tomate madura en verano, pero gracias al sistema de cultivo en invernadero podemos gozar de él durante todo el año. Las plantaciones de esta hortaliza se desarrollan tradicionalmente en tres ciclos de producción: temprano, media estación y tardío. Para la polinización de esta hortaliza se ha implantado un sistema natural como es el uso de abejorros que favorecen el cuaje de los frutos.
El tomate pertenece al género Lycopersicon esculentum, de la familia de las solanáceas, a la que también pertenecen la patata, el pimiento y la berenjena. Su origen se localiza en la región andina que se extiende desde el sur de Colombia al norte de Chile, pero parece que fue en México donde se domesticó, quizá porque crecería como mala hierba entre los huertos. Durante el siglo XVI se consumían en México tomates de distintas formas y tamaños e incluso rojos y amarillos, pero por entonces ya habían sido traídos a España y servían como alimento en nuestro país y en Italia. En otros países europeos solo se utilizaban en farmacia y así se mantuvieron en Alemania hasta comienzos del siglo XIX. Los españoles y portugueses difundieron el tomate a Oriente Medio y África, y de allí a otros países asiáticos, y de Europa también se difundió a Estados Unidos y Canadá.
En cuanto a sus propiedades, los tomates son nutritivos; y contienen grandes cantidades de vitamina C y folato. El tomate es asimismo la fuente alimentaria más importante de un pigmento rojo llamado licopeno, que tiene propiedades antioxidantes y puede ser anticancerígeno. Un elevado nivel de licopeno en el plasma se asocia con una menor incidencia de cánceres, en especial el cáncer de próstata. Además, es una fuente de vitamina A y K imprescindibles en la formación del pigmento visual, el crecimiento, y en el funcionamiento del hígado. Es un alimento tónico y digestivo, que abre el apetito y fortalece es sistema nervioso.
Su alto contenido en vitaminas hace del fruto del tomate una hortaliza fundamental y de gran uso en la alimentación mundial actual, siendo su consumo en la mayor parte de los países europeos cercano a los diez kilogramos por persona y año, mientras que en España e Italia estas cifras de triplican.
