Hoy en día la imagen es la carta de presentación necesaria para que el consumo de frutas y hortalizas continúe creciendo. Un producto de calidad pierde valor si no tiene una presentación adecuada, con un envase atractivo, un etiquetado con toda la información del producto, en definitiva todas aquellas características que aportan una imagen saludable del producto. Por todas estas razones, la industria del envase está trabajando permanentemente para encontrar soluciones que respondan a las exigencias del mercado y los consumidores. Además debido a la forma actual de vida, donde se prima siempre que un producto sea práctico y rápido de utilizar, el sector agrícola no puede pasar por alto la importancia que tiene para los consumidores adquirir un producto envasado y fácil de manipular.
Por otro lado, los productos en fresco tales como tomate, lechuga, calabacín, berenjena, etc, necesitan, debido a la exportación y para facilitar su transporte, ser embalados para que presenten una imagen de calidad. Lo que la industria del envasado persigue es obtener productos clasificados que se embalen según sus tamaños y características de calidad para obtener un producto homogéneo, con buena presentación y atractivos. Del mismo modo, los envases utilizados tiene que tener un tamaño adecuado para facilitar su transporte, manipulado y apilamiento.
Las hortalizas almerienses presentan diferentes formatos de envasado como son bandejas de plástico o cartón, capas de plástico y papel, mallas de fibras sintéticas y naturales o sacos y cajas de madera. Estas últimas, actualmente se están dejando de utilizar. Todos éstos muestran unas óptimas cualidades técnicas y de resistencia para proteger el producto. A su vez, todos estos envases deben de prevenir pérdidas por vertido del producto y está comprobado que los recipientes utilizados conservan frescos durante más tiempo los alimentos ya que aportan una rápida refrigeración del producto en su interior.
Las cajas de cartón son las más utilizadas para transportar productos tales como tomates, pimientos, berenjenas, calabacines, judías, pepino y lechugas. Algunos de estas hortalizas son embaladas previamente en bandejas de plástico o cubiertas por capas de plástico antes de ser depositadas en el cartón. Podemos encontrar diferentes tamaños y formas como cajas de cartón con estrías o con canales en su superficie. Al igual que las bandejas de plástico que también presentas gran diversidad de tamaños y formas. Siempre lo que se pretende es que el envase tenga las dimensione adecuadas para que el producto se adapte perfectamente a él.
El proceso de manipulación de las hortalizas comienza en el momento en el que se recoge el producto. A partir de ahí comienzas las técnicas de lavado y limpieza exterior de las hortalizas. También son sometidos a estrictos controles de calidad que verifican el perfecto estado de la producción. Una vez superado esta fase los frutos se clasifican y se envasan según su tamaño y características de calidad para obtener un producto homogéneo y con una excelente presentación. Tras el envase se procede a poner la etiqueta de distinción de cada producto donde aparece toda la información relacionada con el lugar de procedencia del producto, las condiciones en las que se cultivó, los controles de calidad que superó, la fecha de caducidad, entre otros aspectos. En la provincia de Almería el proceso de manipulación es un proceso mixto que combina tanto el embalaje manual como el mecanizado.